miércoles, 18 de abril de 2018

DE ARAGÜÉS DEL PUERTO A URDUÉS POR LA ERMITA DE LA VIRGEN DE CATARECHA (06/04/2018)



Participantes: Miguel, Pablo, Jorge, Ana y Oscar.
Fecha y meteo.: 06/04/2017; sol y nubes, día cálido.
Duración: 1h. 14’ a la ermita; 1h. 50’ a Urdués; 4h. 22’ la ruta total.
Desnivel y longitud: 640 mts. de desnivel acumulado. Ruta de 11, 5 kms.

Con tanta nieve, ¡vaya primavera!, había que escoger una ruta alejada de las alturas. En mi lista de pendientes aparecía esta ruta de monte bajo por los Valles Occidentales. Tampoco tenía ni excesivo desnivel ni era larga, que estamos a principios de temporada. Así que se presentaba como ideal. La Ermita de la Virgen de Catarecha se sitúa en el antiguo camino que comunica las poblaciones de Aragüés del Puerto a Urdués. Senda que está arreglada y señalizada como GR. Aparcamos a la entrada de Aragüés y nos dirigimos a la parte alta del pueblo. Altitud de inicio: 970 mts.



  Un cartel nos aseguró la senda que debíamos tomar. Bien marcada, discurre primero entre campos y luego entre terreno de matorral. Hay tanta agua que a chapoteamos, pero se puede avanzar bien. Atravesamos un barranco por un puente y seguimos ascendiendo a Cuello Chilica. Apareció algún tramo de monte bajo. Altitud: 1.174 mts. 


Allí hicimos una pausa para beber. Comenzamos a descender y ya vimos abajo al fondo una construcción que resultó ser la ermita. Tras un trozo de pista, llegamos junto a ella a las 1h. 14’. Está bien remodelada pero cerrada. Leí que pertenecía al antiguo poblado de Catarecha. Hay un merendero. Continuamos por pista hacia Urdués ascendiendo de nuevo a otro colladete. Este segundo ascenso es más corto y suave. Atravesamos una valla de ganado y ya sólo nos quedaba descender por camino, y viendo ya las casas del pueblo de Urdués. Llegamos a las 1h. 50’.  Altitud: 884 mts.




            Como era pronto, tras llegar a la iglesia y callejear brevemente, decidimos almorzar en el merendero de la Ermita. De esa manera ya llevaríamos un tercio de la vuelta. Así lo hicimos. Las nubes aumentaron, el frente que iba a llegar por la tarde noche se estaba adelantando, pero confiábamos en la previsión de cero lluvias hasta el anochecer. No obstante tras avituallarnos y reposar unos minutos, sin entretenernos demasiado reemprendimos el regreso por el camino de ida. Nos tocaba remontar la subida a Cuello Chilica. Luego, ya bajamos tranquilamente hasta Aragüés. En total, 4h. 22’ de ruta.

miércoles, 11 de abril de 2018

PICO MANDILAR E IBONES DE PANTICOSA (01/04/2018)


Fecha y meteo.: 01/04/2018; sol.
Duración: 2h. al Mandilar; 2h. 50’ al Ibón de Sabocos; 7h. 15’ la ruta total.
Desnivel y longitud: 1.312 mts. de desnivel acumulado. Ruta de 15,22 kms.


La idea original era ascender a la Montaña del Verde y Punta Faceras. Pero mientras ascendía por las pistas, un helicóptero sobrevolaba las montañas de Panticosa provocando avalanchas. Había un “porrón” de nieve recién caída y como a partir del Ibón de Sabocos la ruta iba fuera de pistas, decidí repetir el Mandilar para ir por terreno seguro. Además, fuera de pistas e incluso por el borde, a veces la raqueta se hundía bastante, podía imaginar al penoso avance hacia el collado de Sabocos sin el firme pisado. Para otra vez. 

A las 8:30 de la mañana, mientras la familia esperaba en el coche la apertura de la telecabina, yo comencé a ascender por Estrimal. Altitud de inicio: 1.136 mts.  Llegué a Selva Verde, y proseguí a la zona de llegada de la telecabina. Cambié de pista de ascenso hacia y me encontré una rampa poderosa. Paré un poco mientras el helicóptero me sobrevolaba. Y al llegar al cruce y tener que decidir si Mandilar o Faceras, escogí la primera. Ya me sabía las pistas que tomar para acortar o ir más tendido. A las 2h. llegaba a la parte superior del Pico Mandilar. Los telesillas empezaron a funcionar. Altitud: 2.209 mts.  

Informé del cambio de planes, y descendí hacia el Ibón de Asnos. De allí continué al fondo del valle para descender al Ibón de Sabocos. Ambos nevados, se intuían, no se veían. Veía el ascenso al Collado de El Verde. Virgen, sin huellas. Pintas de nieve hasta la rodilla incluso con raquetas…

Cuando comenzaba el regreso, me encontré con Ana y los chavales y realizamos una pausa en las instalaciones de la estación. Después reanudamos la actividad, ellos a esquiar, yo a “raquetear”.

Para alargar más aún el asunto, ascendí una loma virgen para asegurarme que la progresión por firme sin pisar no era nada cómoda. Luego regresé a las instalaciones de la telecabina, pero como iba bien de tiempo, volví a visitar Peña Robla (1.804 mts.) antes de tumbarme en una hamaca esperando al grupo para almorzar. 

Después de comer, terminé al descenso por el camino de ida. Valoré cambiar el recorrido hacia Selva verde, pero al final utilicé el ya conocido. En total, 7h. 15’ de ruta incluida la parada del almuerzo con la familia.



lunes, 2 de abril de 2018

III TRAIL MURALLAS DE DAROCA 21 KMS. (11/03/2018)


Mal tiempo en el Pirineo, así que el miércoles me apunté al Trail Murallas de Daroca. Había que salir a hacer algo de desnivel y así lo aseguraba. Expedición con Marcos y Gorca, apuntados a la Maratón. Yo con el Medio me conformé. Se trataba de hacer kilómetros, no de pegarme una paliza. Allí nos encontramos a Alberto de Andarines, apuntado a mi distancia. Y Rafa, que corría la 10k.

Despido a mis valientes compañeros que salen a por los 45 kms. y media hora después nos tocó a nosotros. Tonteando para las fotos salimos casi de los primeros, así que los kilómetros iniciales quizás fuimos algo deprisa llevados por el rebaño y además me pasaba gente por los dos lados. La cosa poco a poco se reguló. 



En el kilómetro 3 o así, vi a Alberto y me puse a su altura. Compartiríamos ya el resto del recorrido, incluso a ratillos charrando (en las bajadas o llanos), pero no porque fuéramos sobrados, sólo regulando.

Estas carreras de cuestas cortas pero poderosas, en las que la gente las intenta correr casi todas, no son lo nuestro, que somos más bien de “terreno pirenaico”, subidas largas, no tan explosivas. Las bajadas sí eran muy adecuadas para lanzarte, pero tampoco forzábamos que luego las piernas lo pagan en las subidas. Combinábamos tramos de pista con sendas entre pinar y alguna barranquera, pero generalmente por buen piso. Había menos barro de lo esperado, más bien poco, eso sí, el terreno estaba blandito. Hacía fresco, y a veces soplaba viento algo fuerte. Yo iba abriendo y cerrando el chubasquero. Un par de ocasiones el viento traía gotas, pero no llegaban ni a ser cuatro.





Pasada la mitad de la carrera y con la mitad de las cuestas hechas, Alberto metió un punto más y yo le seguí. Ya no abríamos tanto el pico. Se notó eso y que ya estábamos colocados en nuestra posición, porque no nos pasó casi nadie. En el km. 15 o así, nos unimos a los de la 10k. con los que compartíamos último tramo. Justo llegaba Vanesa, de Andandaeh, al avituallamiento a la vez que nosotros. Pero Alberto salió disparado tras un sorbito de agua. Así que tiramos para adelante esperando la última cuesta, al Castillo de San Cristóbal. Tras algunos subes y bajas, ahí la teníamos cuando quedaban un par de kilómetros o menos. Corta pero muy empinada. En esta sí que no corría “ni Blas”. La salvamos bien. Luego una bajada, pista y escaleras, nos dejó en las calles del pueblo para recorrer los últimos metros. Al final, 2h. 11’, entramos juntos. Puestos 47 y 48 masculino.  




miércoles, 21 de marzo de 2018

XXI MEDIO MARATÓN ZARAGOZA (18/03/18)


No es una distancia en la que me prodigue demasiado con dorsal, la del Medio Maratón. Este iba a ser el cuarto. Y me inscribí a última hora, debido a la constante que se estaba repitiendo este año: mal tiempo por las montañas, así que al menos me aseguraba un entreno de calidad. Porque no me la había preparado específicamente. Los entrenamientos para el Maratón de Castellón me aseguraban que no fenecería en el intento, pero iba sin más objetivo que bajar de 1h. 45’, es decir, al menos correr en el mismo ritmo que en el doble de distancia en Castellón.
            La mañana salió fresquita pero despejada. Fotos con Andarines antes de la salida y saludos con los Andandaeh. Hablando, hablando, nos metimos por el primer cajón. Cuando me vi rodeado de dorsales azules, de los rápidos, dije que yo me iba para atrás, pero claro, tampoco se podía a esas alturas recular demasiado. Al final salí junto a Quique, aún demasiado delante. Totalmente desubicado por exceso.



            Dieron la salida, Quique se perdió por delante y yo me dispuse a correr estos primeros kilómetros por sensaciones, a ver qué ritmo era capaz de llevar. No sé si animado por mis acompañantes, que muchos me pasaban por todos lo lados o por el efecto “dorsal”, el caso es que yendo a un ritmo sostenible, miré el reloj al primero pitido y vi un 4:34…Y en el segundo, parecido. Lo sostuve porque iba a gusto. Al cruzar el Puente de Hierro me comenzó a pillar una manada de búfalos y pensé que estaba ralentizando, pero resultó ser el grupo del globo de 1h. 35. Así que me dije que a intentar aguantarlo, porque parecía que sí que podía.
            Pasaron los kilómetros y algunos ratillos pensaba que al final se me irían, otros, lo contrario, hasta se me pasó por la cabeza irme e intentar acercarme a mi mmp. de 1h. 32’ y pico, conseguida la friolera de 7 años antes, en mi tercer y hasta ahora último Medio. Ya ha llovido. Pero esas ansias se me pasaban pronto. Precaución. No era el día. No sé si lo habrá.
            Pasamos por meta tras la primera vuelta y comenzamos la segunda, no exactamente igual. La ventaja de haber corrido un Maratón recientemente es que el Medio se hace corto y se pasa volando si no vas apurado…
            Iba marcando al globo de cerca. La subida al puente del tercer cinturón que tantas veces recorro, era la penúltima dificultad. Al bajar, iba tan pegado a la liebre que con el viento que comenzaba a dar en contra, me pegó repetidas veces en la cabeza…. Ya era el km. 17 y sentí que no iba a haber desfallecimiento, así que puse un piñoncillo más para adelantarme. Por una vez, había salido antes del globo al que seguía, de manera que para que mi tiempo real fuera menor, debía adelantarme a él. Subida por San Vicente de Paúl, última cuestecilla, y a bajar a meta. Al entrar por la Plaza del Pilar vi un marcador de tiempo y un arco y aceleré pero, jolín, falsa alarma, quedaban 200 mts. y dar la vuelta a la Plaza (vamos, como siempre, pero vi el cronómetro y me lié…) así que a seguir un poquito más y “sanseacabó”. Al final, 1h. 34’ 45’’. ¡Qué cosas! Sin presión ni preparación específica, un tiempo bastante aceptable para mí.  Dos minutos son mucho en 21 kms. pero,…¿?